“La única fórmula del éxito es hacer de corazón lo que a uno le gusta”

El talentoso y prolífico Hugo Bistolfi, histórico tecladista de Rata Blanca, actuará el sábado en Oberá. Una estrella de rock que no se ancló en el pasado y posee una variada carrera como solista. Un tipo sencillo y creativo que no para de componer, grabar y girar desde hace 35 años

Viajaba a Panamá e hizo escala en Perú, puso un pie en el aeropuerto y escuchó que empezaba a sonar: “Siento el calor de toda tu piel en mi cuerpo otra vez…”. En otra ocasión viajaba en micro por la selva de Ecuador, el chofer iba escuchando un casete y enseguida: “Estrella fugaz, enciende mi sed, misteriosa mujer…”. Fue al comedor del hotel donde se hospeda en Oberá y dos chicos lo sorprenden cantando el mismo himno de Rata Blanca, la banda que integró por más de 15 años y dejó clásicos inmortales como Mujer Amante.

Hugo Bistolfi se ríe de la fama. Está orgulloso de lo que hizo en el pasado y de la huella que dejó, pero no quedó anclado en el rol de estrella de rock ni se la cree. Es un tipo sencillo y creativo que no para de componer, grabar y girar desde hace 35 años.

Recorrió América de punta a punta, varias veces y siempre tocando. Siempre de gira.  “Nunca me fui de vacaciones en mi vida. Los lugares que conozco es porque voy a tocar, pero de paso aprovecho y disfruto, como ahora que estoy acá en este lugar tan hermoso”, comentó en un grata entrevista con NDA en el hotel Cabañas del Parque de Oberá, donde se hospeda y prepara su show del sábado en el bar Hurlingham.

Bistolfi es el histórico tecladista de Rata Blanca, banda de estatura icónica; luego fundó Alianza con Adrián Barilari (vocalista de Rata Blanca), tiene una extensa y variada carrera como solista y tocó con los más grandes.

Entre su prolífica obra se destaca la saga Viaje al Cosmos, basada en una novela propia de ciencia ficción que ya lleva tres volúmenes y fue grabada en varios países. Se trata de una creación donde confluye toda la versatilidad de su arte, una obra para escuchar y apreciar con todos los sentidos.

Y algo de eso habrá en el show del sábado, además de todos los éxitos de Rata Blanca, algo instrumental y también algunas sorpresas, como anticipó en esta entrevista.

Hugo, es la segunda vez que volvés a Oberá en poco tiempo, ¿cómo se dio que vengas tan seguido?

En abril vine a tocar a Oberá e Iguazú, armamos dos conciertos con la banda Afterlife de Iguazú y fueron tan exitosos que nos propusieron volver a tocar en los dos lugares y agregamos más, en Eldorado y en Jardín América. A la par también di unas cuantas clínicas de teclados. Así que vine con mucha actividad.

¿Cómo te afectaron las restricciones por la pandemia al no poder salir a tocar?

La pandemia nos paró un año y medio, pero lo viví bastante bien. Estoy festejando los 35 años de mi carrera, desde los primeros discos con Rata Blanca, o sea que desde hace 35 años no paro de estar de gira. Aparte de los discos con Rata Blanca y tres con Alianza, tengo 22 discos solista, así que trabajo muchísimo, y para grabar un disco uno tiene que estar un tiempo quieto para componer y lo demás. Así que utilicé la pandemia para eso.

Dije, si tengo que estar parado pongo mi energía en lo próximo que quiero sacar, que es Viaje al Cosmos 4. Lo sufrí como todo el mundo. Era un león enjaulado, pero también aproveché para hacer otras cosas. Vivo en la montaña, en Córdoba, entonces disfruté mucho mi casa. El primer año la pasé bien y el segundo ya estaba como ansioso de empezar a tocar. Y gracias a Dios desde agosto del año pasado no paré de tocar.

Imagino que al ser una persona creativa el tiempo de encierro obligado también te dio ideas.

Sí, tengo mi estudio de grabación, así que lo disfruté. Se me vinieron muchas ideas. Tengo muchos discos solistas instrumentales (como Uritorco, Machupicchu, Melodías de las Hadas) y en cada uno hay un tema de piano, y durante la pandemia me dediqué a estudiar piano, disfruté mucho de volver a tocar los clásicos y se me ocurrió preparar mis obras para tocarlas con piano solo. Acabo de volver de una gira en Colombia donde pude grabar el disco que se va a llamar “Solo Piano”, con todas mis obras de piano, que lo voy a sacar en agosto. Digamos que la pandemia, dentro de toda la tristeza, para mí fue productiva. Estuve encerrado pero trabajando como siempre, la única diferencia es que no pude salir de gira.

Uno ve tu discografía, más allá de Rata Blanca, y es verdaderamente muy prolífica e innovadora.

Mi primer disco solista fue paralelo a Rata Blanca. En el año 2002 grabé Uritorco, que es un disco new age hablando de energía, de espiritualidad, que era un disparate en ese momento porque yo era el tecladista de Rata Blanca que estaba a todo furor. De esa manera en paralelo inicié mi propio camino, sin pensar en las productoras, en las discográficas, sólo hacer música para mi corazón. Lo loco fue que eso funcionó.

Después hice Machupicchu; después Viaje al Cosmos, que son relatos y canciones basadas en una novela de ciencia ficción que escribí, donde se habla que el planeta tierra está llegando a su fin por el daño que hizo la humanidad y entonces hay que salir a buscar un nuevo planeta. Se encuentra el nuevo planeta donde no hay guerra ni maldad, el planeta ideal que queremos todos los humanos de bien. Salió hace 12 años y es una obra que encierra lo que soy musicalmente, rock sinfónico y el mensaje del hombre que soy hoy en día.  A los 20 años estaba muy bien lo que hablaban algunos temas de Rata Blanca, pero después aprendí muchas cosas que están plasmadas en Viaje al Cosmos, que además cuenta con un compilado de artistas tremendos y eso mismo lo empecé a hacer en otros países y ya salió en 15 países y este año terminamos de grabar en 7 más. Ya salió en casi toda Latinoamérica y en España. En cada país está como el seleccionado de rockeros de ese país cantando Viaje al Cosmos.

Es impresionante como pegó el rock argentino en toda América…

El rock argentino es muy fuerte y Rata Blanca está considerada como la banda más grande de rock duro en español. Yo llego a estos países y soy como una leyenda, me da mucha risa y digo qué loco. Y eso porque todos los rockeros de este estilo aprendieron todo con Rata Blanca, y ya pasaron más de 30 años.

Pasado y vigencia de Rata Blanca

¿Te pasa como a otros artistas que por ahí reniegan del pasado porque quedan como muy pegados a lo que hicieron y por ahí cuesta mostrar lo nuevo?

Renegar nunca renegué. Viéndolo a la distancia éramos muy chicos cuando arrancamos con Rata Blanca, yo tenía 20 años y estoy muy orgulloso porque hicimos las cosas muy bien. Eso me llena de orgullo, como las obras que dejamos. Lo que me pasó no fue renegar, pero tengo tanta música que cuando me fui de Rata Blanca no quería tocar Rata Blanca porque si no me hubiese quedado ahí, extra algunos problemas internos de la banda. Pero quería disfrutar de otras músicas que no había podido tocar durante mucho tiempo. Entonces me pasó que en ese momento no quería tocar Rata Blanca.

Pero cuando va pasando el tiempo sí quiero tocar Rata Blanca porque también es parte de mi vida. Pero la verdad que siempre estoy pensando en cosas nuevas, no me gusta vivir del pasado. También es inevitable y está buenísimo que tenga que tocar temas de Ratas Blanca y lo hago con mucha alegría.

¿Pero sos consciente que dejaron temas que se convirtieron en clásicos y por eso siguen vigentes en las nuevas generaciones?

Digo que loco, porque podríamos ser una música vieja, pero es música que se sigue escuchando y la pasan en la radio. Voy a cualquier país y lo están pasando. Hace un tiempo iba a Panamá y puse un pie en el aeropuerto en Perú y sonaba Mujer Amante. Digo esto es una cámara oculta. Otra vez iba en un colectivo por la selva en Ecuador y el chofer iba escuchando un casete y de golpe suena Mujer Amante.

Esas cosas me sorprenden. Mirá, nosotros éramos pibes de barrio muy de abajo cuando grabamos eso y en ese momento no imaginábamos qué iba a pasar ni que íbamos a tener tanto éxito.

Hugo en el hotel Cabañas del Parque

¿Y existe la fórmula del éxito?

Si tuviéramos la fórmula del éxito, haríamos un éxito todos los días (dijo entre carcajadas). Yo creo que la única fórmula del éxito es hacer de corazón lo que a uno le gusta y la música que a uno le gusta. Estoy muy orgulloso de mi carrera artística porque hice siempre lo me gusta, nunca hice algo que no me gustó. Por ahí ahora las productoras manejan el arte y artistas que eran tan grosos, los ves cantando una porquería. Le guste o no a la gente, yo hice lo que a mí me hacía feliz y hoy estoy muy orgulloso porque todo eso salió de mi corazón. Y eso es el éxito. Para mí el éxito es que hago una obra y cuando la escucho estoy feliz. Después si funciona, mejor, y por suerte funciona. Pero nunca me fijé en el mercado o tal compañía, o tocar en tal lado. Fui un afortunado porque lo que hicimos fue un éxito, y sigue siendo porque los emprendimientos locos que se me ocurren funcionan. Y porque lo hice de corazón, sin pensar en qué podía suceder.

¿Qué tiene la montaña que muchos rockeros se van para allá?

Conocí el cerro Uritorco en los 90, pleno éxito con Rata Blanca, cuando éramos estrellas de rock y hacíamos 250 shows por año y nos invitaban Tinelli, Susana Giménez, toda esa vida. En el 92 fui a tocar a la Falta Rock. Al otro día no volví a Buenos Aires y una persona pasó por el hotel y me invitó al cerro, una persona que jamás volví a ver en mi vida, y ahí sentí una sensación muy distinta. Me encontré con una búsqueda espiritual que no tenía idea. Claro, vivía toda esa locura y de repente estaba solo en la montaña, tenía que encontrarme conmigo mismo y eso me hizo muy bien porque me hizo encontrar un balance en mi vida. Por ahí me dicen cómo cambiaste, pero no cambié. Sigo siendo el mismo rockero divertido, pero incorporé toda la parte espiritual y de evolución que no la tenía. Encontré el equilibrio en esta vida medio de locura que tenemos los músicos.

¿Y cómo te sentís en Misiones?

En Misiones percibo la energía, la vivo. Esta tierra tiene mucha energía, la naturaleza es increíble. Por eso cuando me propusieron volver dije sí y estoy disfrutando mucho. Es una zona privilegiada del planeta. Al Salto Tabay llegué de noche, al otro día cuando me desperté no lo podía creer, rodeado de árboles, un arroyo. Le dije al dueño de la cabaña este es uno de los lugares más lindos que vi en mi vida. Tuve la suerte de viajar por medio mundo, pero Misiones es alucinante, la energía del lugar y la naturaleza tan pura.

¿Cómo vivís eso que cualquiera puede acceder a cualquier música por internet sin pagar?

Desde ya que te saca la posibilidad de ganar dinero, porque eso no te deja dinero; pero a la vez te da la posibilidad como esto que me está pasando, que mi disco Viaje al Cosmos esté grabado en 22 países es gracias a que existe internet. Yo grabo mis discos desde el Uritorco. Me mandan las voces y lo mezclo, esa parte es buenísima. La parte de la venta se complicó porque casi no hay venta de discos. Cambió el negocio porque antes se ganaba mucho dinero con la venta del disco. Pero ahora la gente aprieta un botón y en cualquier parte del mundo escucha música y eso está bueno también. A nivel de difusión de música es maravilloso lo que está pasando.

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